Agosto mes del Café Historia de Vida

El amor que nace de mi ser por el café comienza en mi niñez, cuando mi abuela por las mañanas y las tardes del lonche, dejaba escapar de su cocina ese penetrante aroma a café recién pasado. La magia que hacia ella no era muy complicada, aparatos o maquinas modernas no tenía en su poder. Pero sí tenía ese amor y destreza que se sentía en cada gota de café preparado por sus manos.
En algunas oportunidades cuando viajábamos a ver el campo y observar el ganado, ella olvidaba su cafetera, pero no le preocupaba. A la hora del lonche ella ponía una tetera de agua a hervir. Yo la observaba apagar el fuego pero no le echaba el agua al café y ella con su amor de siempre me decía con una sonrisa: «Espera que enfríe un poquito para no quemar al café».
Y luego en una taza colocaba dos cucharas de café molido y le agregaba el agua, lo dejaba reposar unos minutos mientras sacaba las rosquitas, tamal o humitas que ella en el camino había comprado a sus amigas de la carretera. La recuerdo como una mujer muy comunicativa, siempre le pasaban la voz por los caminos que ella andaba. Así compraba aquí, compraba allá un sin fin de cosas que cada mujer le ofrecía. Mi abuela tenía un lema:«Hay que colaborar con el trabajo de todos hija, es como un círculo mágico».
Pasados esos minutos eternos para mi, ella movía con una cucharita el café y lo volvía a tapar. Mis ojos, mi mente, mi ser se llenaban de impaciencia y pensaban: «Que abuela esta, que le gusta demorar el café«. Luego de unos instantes servía el tan esperado café, usando un pequeño colador para evitar pasar los rastros del grano molido. Claro, a esa edad yo tomaba unas gotas del café y lo demás era leche. Aún así ese sabor penetrante, cítrico y dulce quedaba en mi ser.
Amo el café, su olor y aroma me recuerdan mi infancia tranquila y alegre. Hoy el café me llena de energía para hacer aquellas cosas que dan vitalidad a mi día a día.
Texto: Katherinne Santos
¡Feliz día Café…!, ¡#cafeperuano…! ¡#Tucafeoxapampino..!