El Dinosaurio de José

Había una vez en la ciudad de Lima un niño llamado José. Él era muy curioso, inteligente y alegre. Una tarde, su familia, sin un sol en los bolsillos, se vio obligada a abandonar el cuarto donde vivían. Mientras José recogía el único juguete que podía llevar, miró las paredes de siempre y a pesar de ser un lugar pequeño, él era feliz allí. Sus padres sin trabajo y con un virus peligroso en las calles no tenían otra opción. El hambre y el miedo les hacia sufrir.
El juguete favorito de José era un dinosaurio, el más fuerte de todos, llamado Spinosaurio . En el bus José no quería perder al dinosaurio, era su compañero de juegos desde hace varios años. Lo puso primero debajo del brazo, pero en un descuido se cayó y fue arrastrado por la velocidad unos asientos más abajo. Luego colocó al juguete sobre sus piernas, pero cuando se quedó dormido el dinosaurio fue expulsado en la primera frenada del carro y quedo en el suelo. Lo recogió por segunda vez. «Así lo voy a perder», pensó. Colocó la cabeza del dinosaurio entre su correa. Al llegar al pueblo su padre levantó a José entre sus brazos, lo cubrió con la mantita y lo llevó camino a la casa de su abuelo. José durmió cómodamente esa noche y cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Autor: Katherinne Santos / Ilustracion: Santiago Bolarte
1 Comentario
Raquel · junio 30, 2020 en 6:47 pm
Muy bonito cuento, interesante.